En busca de un pasado muy lejano.

A poco más de 2 km de distancia de Santillana del Mar está una de las joyas mejor guardadas de la región, la fascinante cueva de Altamira.
Hace algo así como 35.000 años en un lugar del norte existía un valle en el que pastaban plácidamente los bisontes, de repente, aparecieron unos hombres bastante rudos que se sintieron completamente hechizados, y así, nada más pusieron sus pies decidieron cambiar las costumbres nómadas que tenían por un entorno que les posibilitaba el sustento y una cueva que les ofrecía buen cobijo para sus familias, a partir de ese momento la cueva fue habitada de manera continua durante los 20.000 años siguientes.
Aquellos hombres y mujeres dejaron varias huellas a su paso: huesos tallados, puntas de flecha, colgantes… algo que literalmente iba a alucinar al mundo moderno.

El tesoro de Altamira fue ignorado porque la entrada principal de la cueva había quedado cerrada por un derrumbe. En 1868 un labrador, Modesto Cubillas, encontró a su perro perdido atrapado entre las grietas de una roca. Al intentar liberarlo, las piedras cayeron y la entrada quedó al descubierto. Él llevó la noticia a Marcelino Sanz de Sautuola, un rico propietario local aficionado a la paleontología.
En el verano de 1879 acompañado de su niña de nueve años don Marcelino se fue a examinar la gruta que le tenía ensimismado. Mientras él observaba unos utensilios que acababa de desenterrar, la niña correteando por la gruta se convertiría en la descubridora de las pinturas de Altamira al elevar la mirada y gritar: «¡Papá, mira, unos toros pintados en el techo!»
María se casó con Emilio Botín López, un matrimonio que puso la primera piedra de una de las dinastías familiares más influyentes en Cantabria.
Marcelino supo interpretar la importancia del hallazgo presentando las pinturas en público. El descubrimiento de Altamira primero es celebrado, incluso Alfonso XII se acerca a felicitar a don Marcelino pero pronto la campaña de la Iglesia y las dudas de los expertos hacen que se avergüence al noble emprendedor con acusaciones de haberlas pintado él mismo. Fue un conflicto entre Fe y razón, las investigaciones prehistóricas eran vistas como un ataque a la Biblia.

La mayoría de los expertos consideraron que unas pinturas tan evolucionadas no podían haber salido de la mano de un sapiens del paleolítico. Marcelino, que después de todo era un abogado demasiado rico y que se dedicaba a la paleontología por afición, defendió su teoría hasta su muerte ante una comunidad científica que siempre le dio la espalda, sufrió todo tipo de desprecios por parte de la iglesia que se sentía atacada y de sus paisanos que observaban con envidia sus descubrimientos.
Hoy sabemos que los bisontes fueron pintados hace alrededor de 15.000 años, durante el periodo magdaleniense, por los últimos grupos humanos que vivieron en Altamira. Pero la cueva cuenta con otros trazos de pinturas mucho anteriores.
A finales del SXIX se descubrieron los grabados de la Mouthe, en Francia. Henri Breuil publicó un estudio en el que confirmaba el descubrimiento de Altamira. El principal crítico de las pinturas, Émile Cartailhac, visitó la cueva en 1902 acompañado de Breuil y admitió su error. Cartailhac se acercó hasta la finca familiar de los Sanz de Sautuola en Puente San Miguel y pidió disculpas a María. En un artículo titulado “Mea Culpa d’un sceptique” reconoció la autenticidad de Altamira y la exactitud del trabajo de don Marcelino.
La cueva se reabrió con mucha polémica tras permanecer cerrada al público durante años por el desgaste que las visitas producían. A día de hoy 5 personas y únicamente los viernes pueden visitar la cueva original, eso sí, te animo a que no dejes de intentar verla, además en 2001 se inauguró el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira en el que se puede ver la Neocueva, una réplica francamente interesante.
El conjunto está considerado una de las muestras más importantes del arte prehistórico.
Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira. c/Marcelino Sanz de Sautuola, S/N 39330 Santillana del Mar Teléfono 942818005
Horario: de noviembre a abril, de martes a sábado 9,30 a 18 h. domingos y festivos de 9,30 a 15 h. de mayo a octubre, de martes a sábado 9,30 a 20 h domingos y festivos de 9,30 a 15 h.
Lunes cerrado.
Entrada: general: 3 € reducida: 1,5 €
Sábados por la tarde a partir de las 14h. y domingos todo el día, entrada gratuita.
⊕ Info:
Lo que debes saber
- ¿Cuándo ir ? cualquier época del año es perfecta para visitar Altamira, sólo debes tener en cuenta que cierra todos los lunes del año, el 1 de mayo , el 28 de junio y el 24, 25 y 26 de diciembre.
- ¿dónde está Altamira? La Cueva de Altamira se encuentra a 2 km de Santillana del Mar y a 29 km de Santander.
- ¿Cómo llegar? únicamente puedes llegar en tu vehículo o caminando 2km desde Santillana del Mar.
- ¿hay algún lugar donde dejar el coche? Sí. Hay un parking gratuito.
- ¿Dónde adquiero las entradas? La compra de entradas puede ser anticipada, no se aplica ningún descuento, o en taquilla que abre desde las 9.30h. En días festivos y verano es aconsejable la compra on-line o bien presentarse en taquilla a primera hora de la mañana.
- ¿Cuánto dura la visita? La visita guiada en el interior de la neo-cueva dura unos 25 minutos, la visita completa puede oscilar entre 1 hora y 2 horas dependiendo el tiempo que dediques a la exposición.
- ¿se puede visitar la cueva original? solamente 5 personas pueden visitar semanalmente la cueva. Actualmente se está empleando un sistema por cita previa a través de una lista de espera en la que previamente hay que inscribirse en el departamento de reservas del museo.
- ¿puedo llevar mi mascota? No se permite acceder al recinto con mascotas salvo que se trate de un perro guía.
- ¿los accesos son difíciles? No, la neo-cueva cuenta con unas instalaciones adaptadas para personas con movilidad reducida.
