• Categoría de la entrada:Cantabria / guías / Iglesias
  • Última modificación de la entrada:6 de agosto de 2024
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Una vez hayas pecado con todas las tentaciones que te ofrecen unas vacaciones, llega el momento de recogerse, y que mejor lugar para hacerlo que alguna de esas iglesias distintas donde siempre reina una paz única.

De entre los numerosos lugares sacros con los que cuenta la región hay algunas iglesias con características especiales que las hace únicas, por ello se conocen también con sobrenombres que aluden a sus particularidades.

1.“La catedral del Románico erótico de España”, Colegiata de San Pedro de Cervatos

Fue un antiguo monasterio construido en el siglo XII en el valle de Campoo de Enmedio y constituye una de las obras más representativas del románico en Cantabria.

Llama la atención la gran variedad de esculturas sobre temas eróticos y obscenos, peculiaridad que la convierte en la principal obra de estas características en todo el país, de ahí que sea llamada la Catedral del Románico erótico de España.

Su bastante explícita y variada iconografía basada en escenas pecaminosas siempre ha provocado mucho interés ya que representa un auténtico choque al tratarse de un edificio sacro, sin embargo, la explicación es sencilla, el único fin era alertar a los feligreses de los peligros del pecado y de las tentaciones mundanas.

Las representaciones lujuriosas son un recurso bastante común dentro del románico español, lo magnífico es que esta colección de esculturas está muy bien conservada pese a las bajas temperaturas que alcanza este valle en invierno.

2.Ermita de San Román de Moroso

Esta pequeña joya prerrománica pudo haber sido fundada en el S X por los caballeros de la orden de San Juan que traían en su recuerdo construcciones Sirias de Oriente donde guerreaban contra los infieles. Un claro reflejo es la puerta de la entrada con arco islámico de herradura.

Cuenta la leyenda que después la ermita perteneció a la reina Doña Urraca, también llamada la Temeraria. Se cree que la reina hizo presencia en la ermita ya que era indispensable durante la Edad Media visitar los dominios para mantener el poder sobre ellos.

La reina tenía varias posesiones en el valle de Iguña, de hecho, la primera constatación que se tiene sobre la ermita es del año 1119 cuando doña Urraca donó varias iglesias del valle al monasterio de Santo Domingo de Silos, entre otras San Román de Moroso.

En la entrada al recinto te recibirán tumbas de lajas y sarcófagos pertenecientes a una necrópolis altomedieval.

3.Ermita de Santa Justa

Santa Justa se encuentra sobreviviendo desde el siglo XVI agazapada a la roca al igual que lo hacen algunos moluscos desafiando la fuerza del viento y del mar que rompe con pasión sobre la roca en la que está construida.

Si querías visitar un lugar sagrado bien curioso la ermita de Santa Justa es el sitio ideal.

Ya sólo el camino hasta llegar merece enormemente la pena, acantilados de vértigo, verdes praderas, vacas pastando y mar abierto, un lugar sin duda mágico.

La festividad de Santa Justa se celebra el 19 de julio, así que si pasas por allí en esa fecha podrás visitarla ya que habitualmente está cerrada, aunque a través de una pequeña ventana puedes ojear un poco entre adivinando su parte interior.

A los pies de la ermita está la diminuta playa de Santa Justa, también un parking y un pequeño merendero. Sobre el acantilado se encuentran los restos de la torre de San Telmo.

La ermita de Santa Justa se encuentra en Ubiarco, a 7 km de Santillana del Mar.

4. “La catedral de los peces”, Iglesia de Villanueva de las Rozas

Villanueva y otros tres pueblos más quedaron sepultados bajo las aguas del Ebro, con ellos sus iglesias, un total de 7 iglesias y 2 ermitas, sin embargo, la torre de la de Iglesia de Villanueva emerge de las aguas del embalse del Ebro como queriendo sobrevivir a la inundación que dejó sepultados sus cimientos en el año 1946 cuando se construyó el pantano, aunque en los últimos años con las tremendas sequías la torre consigue desprender sus cimientos del agua.

Se puede llegar hasta ella gracias a que al estar cerca de la orilla se ha creado una pasarela de madera que sirve de puente siempre que el nivel del agua no esté demasiado alto.

Lo más fascinante de esta visita es que podrás subir hasta el campanario, la aventura de ascender por una antigua escalera de una torre abandonada, en ruinas, en el interior de un pantano, con vistas panorámicas de verdes pastos en los que nunca faltan caballos, vacas y pájaros de todo tipo de plumaje constituye una experiencia fabulosa.

Para completar tu día deberías acercarte a conocer el nacimiento del río Ebro que sólo está a 20 km de Villanueva.

5.Iglesia rupestre de Santa María de Valverde,  Valderredible

Santa María de Valverde forma parte de un conjunto de iglesias de la misma tipología que se sitúan en el valle de Valderredible zona sur de Cantabria. Todo el conjunto constituye la mayor agrupación de iglesias rupestres de España y una de las mejores de Europa, de ahí que se le denomine la “Capadocia Ibérica”.

La geología del valle del Ebro fue la que propició que los anacoretas, aproximadamente en el SVII, hicieran estas construcciones gracias a la facilidad con la que podían horadar la roca arenisca.

Los anacoretas eran monjes que llegaban huyendo desde los desiertos de Egipto, practicaban un cristianismo en solitario dedicados por completo a la contemplación, a la oración y a la penitencia. Pensaban que apartándose de la sociedad obedecían mejor al mandato de Cristo. Estas construcciones les servían como refugio, como vivienda y también para la práctica del culto.

La iglesia rupestre de Santa María de Valverde S X destaca sobre el resto del conjunto de iglesias por sus dimensiones y está declarada bien de Interés Cultural. Junto a ella hay una bonita espadaña de época románica, tumbas antropomorfas y también un centro de interpretación en el que mediante la voz en off de un monje anacoreta se recibe la explicación de cómo surgió este pensamiento místico.

En el interior de la iglesia llama la atención la excepcional talla de una Virgen renacentista amamantando al niño Jesús, ya que este tipo de representaciones estuvieron prohibidas por el Concilio de Trento.

Hoy en día en la iglesia se siguen celebrando oficios.

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