• Categoría de la entrada:Cantabria / gastronomía
  • Última modificación de la entrada:6 de agosto de 2024
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El monumento de gastronomía local son las anchoas 

Las anchoas son algo más que una delicia, son también una marca de calidad y una bandera.

Por todos es conocido que Miguel Ángel Revilla, expresidente de Cantabria, paseaba latas de anchoas en su cartera de trabajo como si de un pasaporte se tratase. Las anchoas son uno de los mejores regalos que se pueden llevar fuera de Cantabria a los amantes de la buena mesa.

Tengo que revelar que el origen del negocio de la anchoa se debe a una historia de amor. A mediados del S XIX los italianos decidieron venir a faenar al Cantábrico ya que en sus costas habían empezado a escasear los bancos de anchoas. Don Giovanni Vella aparece con su flota por estos lares y se enamora perdidamente de una santoñesa llamada Dolores, lo cual hizo que se estableciera en la bonita villa marinera. En 1900 se creó la primera fábrica de anchoas llamada, como no podía ser de otra manera, “La Dolores”. Giovanni se dio cuenta que los bocartes del Cantábrico desarrollan una capa de grasa para protegerse de las aguas frías que les hace más jugosos, apreció también que el método tradicional de dejar el pescado con todo lo que debe despreciarse a la hora de comerlo, suponía incomodidad para el consumidor y así comenzó poniendo en práctica el actual método de sobar el bocarte para retirar lo que le sobra antes de mezclarlo con sal y finalmente sumergirlo en aceite de oliva, que por su abundancia en nuestro país suponía un ingrediente económico. De esta manera la mujer entra en el mundo laboral como procesadora de una nueva profesión que cambiará el destino de la costa. Así, en Cantabria se implantó una industria floreciente que hoy en día supone el sustento de muchas familias marineras.

Otra exquisitez que no puedes dejar de probar son las rabas

En Cantabria no hay aperitivo que se precie en el que falten las rabas, estos cefalópodos sirven de excusa maravillosa para quedar con amigos, -quedamos el sábado y nos tomamos unas rabas- es ya una frase hecha.

Las rabas nunca faltan en las celebraciones importantes, como entrantes o picoteo, más comunes en la costa y sobre todo en la capital, si decides tomarlas no las llames calamares, donde fueres haz lo que vieres: – una de rabas por favor!

Las rabas se dividen en 4 distintos tipos dependiendo del molusco;

La más apreciada y también la más cara es la raba de Magano, que es un calamar grande, si además están pescados con guadañeta, una corona con ganchos que las pesca una a una delicadamente, entonces su precio es aún más elevado. Es en los meses de verano cuando se pescan los mejores maganos, tienen mucha fama los de la localidad de Ajo, en el resto de las estaciones del año los maganos son de arrastre.

La raba de Jibión se obtiene de los tentáculos del Pulpo, en los meses de abril y de diciembre es cuando más abundan, siempre es aconsejable congelarlo para romper las fibras y que su carne no sea tan dura.

La raba de Cachón alimentó a las familias más humildes de la bahía de Santander durante décadas, en forma de guiso, hoy en día las rabas de cachón son un auténtico manjar.

Por último está la raba de Pota que aunque es menos apreciada por ser más dura, también hay que decir que tiene un sabor más intenso.

El plato regional más sabroso es el cocido montañés

Si quieres hacer un plan que recordarás siempre entonces debes organizar una ruta por el valle de Cabuérniga que hospeda uno de los bosques más bonitos que hayas visto nunca, y para poner el broche de oro regálate un sabroso cocido montañés, de esos que ponen en muchos restaurantes de la zona y que están para chuparse los dedos.

El otoño es un buen momento para ir por esos lares, los colores del bosque en esa época son los más evocadores del año y además el cocido es un plato de cuchara a base de alubias, chorizo… así que ayuda a entrar en calor en las estaciones más frías, de hecho, este guiso surgió en el siglo XVII precisamente para combatir el frío y la humedad de la montaña.

La zona que se lleva la fama para tomar el cocido montañés es el valle de Cabuérniga, pero en la mayoría de los pueblos que se sitúan en el interior de Cantabria puedes tomar este tradicional puchero magníficamente cocinado también.

A la rica patata!!

Cuando era niña, una buena y rotunda mujer con una enorme cesta coreaba por la playa, orilla arriba y orilla abajo, diciendo:  –A la rica pataaata, patata friiiiita, cacahué!!  vendía los aperitivos que nos comíamos mientras tomábamos el sol, recuerdo que guardaba las monedas en un bolsillo de su delantal, qué tiempos! De todos sus ofrecimientos el más exitoso eran las patatas de “Santos Moreno”. Mi amigo Paco que tiene una banda de música, en el estribillo de una de sus canciones menciona la forma en que la señora coreaba por la playa.

En 1963 la familia Santos Moreno, que venía desde Madrid se estableció en la calle Canalejas donde continuo con la tradición familiar de fabricar las apreciadas patatas, el secreto: un buen aceite y magnifica calidad. En este momento la calle de Canalejas ya no se impregna del rico olor de las patatas fritas porque ahora se hacen en otro lugar, pero en el mismo local se continúan vendiendo las ricas patatas, no dejes de probarlas, son estupendas.

 Una lejana tradición en Cantabria es el chocolate a la taza

¿A quién no se le hace la boca agua pensando en una taza de chocolate calentito? hay que detenerse de vez en cuando para darnos algún capricho y qué mejor manera que endulzando los sentidos.

Cuántas meriendas con chocolate habremos tomado siendo niños, celebrábamos los cumpleaños invitando a nuestros amigos para merendar una taza chocolate con algún dulce como acompañamiento, por suerte, nuestra merienda favorita sigue estando de moda.

Tomar un chocolate con churros además de ser una tradición en Santander, sin importar si es invierno o verano, también es una sana costumbre en otros dos lugares de Cantabria, uno es en el pueblo de Liérganes, bañado por el rio Miera, y el otro Puente Viesgo bañado por el río Pas.

Los dos conjuntos urbanos son muy bonitos y agradables para el paseo, ambos cuentan con balnearios históricos aún en activo.  ¿Tendrán sus aguas cristalinas efectos mágicos sobre el chocolate?

El sobao y la quesada dos placeres muy de la tierruca

El sobao en desayunos y meriendas y la quesada como postre son dos deleites para el paladar.

Estos dulces aparecen en la Edad Media en Cantabria, específicamente en la comarca de los valles Pasiegos, entre las familias ganaderas, donde siempre ha habido una larga tradición en la elaboración de productos relacionados con la leche, el queso y la mantequilla protagonistas de los ámbitos rurales.

Ambos productos nacen de juntar la mantequilla con el pan Pasiego, también huevos y miel, ya que el azúcar era un producto de lujo que no estaba al alcance de las familias humildes, más tarde se sustituiría la miel por el azúcar y el pan por la harina. La palabra sobao surge del método tradicional que tenían de amasar el pan.

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