Los numerosos kilómetros de costa que discurren por el perfil de Santander invitan a relajantes paseos recorriendo muelles, playas, tenues colinas y acantilados. No por casualidad está catalogada dentro de las bahías más bellas del planeta.

1.Faro de Cabo Mayor.
2.Parque de Mataleñas.
3.Jardines de Piquío.
4.Gran Casino del Sardinero.
5.Palacio de la Magdalena.
6.Avenida de la Reina Victoria.
7.Duna de Zaera.
8.Monumento a los Raqueros.
9.Centro Botín.
10.Catedral.
Faro de Cabo Mayor Comenzaremos el paseo por el punto situado más al norte, el Faro de Cabo Mayor y la antigua casa de los fareros, que en su interior acogen además de una curiosa colección de objetos dedicados a los faros, una exposición de arte en la que se pueden ver acuarelas y dibujos básicamente del pintor santanderino Eduardo Sanz.
El faro se sitúa estratégicamente en uno de los mejores miradores de la ciudad, espectaculares vistas, tremendos acantilados, la línea del horizonte en mar abierto y algún barco esperando recibir permiso para entrar en la bahía.
Faro de Cabo Mayor s/n. 39012 Santander. Teléfono: 942203648.
De martes a domingo: – Mañanas: 11:00 -13:30 horas. – Tardes: 17:00 – 20:00 horas. Lunes: cerrado.
Entrada: gratuita.

Un bonito camino entre el mar y el cielo te llevará a recorrer Cabo Mayor y Cabo Menor, la senda continúa bordeando el campo de golf de Mataleñas, desde allí, irás a desembocar en la playa del Sardinero.
Sin perder la segunda playa del Sardinero discurre un animado paseo en el que sobresalen los Jardines de Piquío, a lo lejos divisarás las esbeltas palmeras, el sitio invita a detenerse un rato para hacer alguna foto o sencillamente contemplar las vistas ya que el jardín está en un entrante hacia el mar y da un increíble juego visual.
El nombre de Piquío se debe a que el perfil de la planta del jardín tiene la forma del pico de un barco. En él encontrarás una joya astronómica, se trata de una esfera representando la tierra que sirve como instrumento didáctico para comprender conceptos básicos de astronomía.
Continuando el paseo hacia el este verás a tu mano derecha el inconfundible Gran Casino del Sardinero, un edificio de buenas dimensiones con bonitas cúpulas en el estilo neoclásico y pintado de un blanco que llama la atención. El casino preside la Plaza de Italia que en el pasado se llamó Plaza del Pañuelo seguramente porque como los trenes llegaban hasta allí ondearían los pañuelos a modo de despedida.
El veraneo de los reyes y sus amistades obligó a un cambio radical en la vida de la ciudad, de esta manera hubo que construir nuevos edificios señoriales para poder alojarles como el hotel Real y otros para cubrir sus necesidades de ocio como el Gran Casino del Sardinero que aún funciona como lugar de juego. El casino también cuenta con un restaurante en el que organizan todo tipo de eventos.
Desde la plaza de Italia y siguiendo la orilla del mar llegarás a la playa del Camello, antes de llegar encontrarás una estatua grandota de José del Río «Pick», poeta y marinero montañés, fíjate bien en él y comprobarás por qué popularmente se le conoce como «el botas».
«Otra vez, Santander, aquí me tienes descansando en la paz de tu bahía; ¡dame, para ponérmela en las sienes, la corona de tu melancolía!» José del Río Sainz ‘Pick’
Un día mi hija mientras paseábamos por la playa preguntó: – mamá, ¿ por qué dices que la roca es un camello si los camellos tienen dos jorobas y la roca sólo una ? en efecto la niña tenía razón, así que, es probable que si algún lejano día tubo dos jorobas la segunda desapareció. Ahora que ya sabes por qué se llama playa del camello tendrás que descubrir dónde se encuentra la roca.

En el aparcamiento de la playa del Camello, junto al muro, verás un refugio con una composición de cerámica y en ella una cita de Benito Pérez Galdós de su libro “Gloria” referida a la roca del camello que el escritor tantas veces contempló. A don Benito le gustaba tanto visitar la ciudad que acabó comprando una finca, no lejos de la playa, en el número 54 de la exclusiva calle que ahora lleva su nombre, mientras que la casa que construyó lleva el título de una de sus obras literarias, la quinta de “San Quintín”.

A pocos metros de la playa del Camello está la entrada a la península de la Magdalena. Hasta finales del siglo XIX el lugar apenas tenía vegetación, era una masa de rocas, sin embargo al ser estratégicamente un buen sitio para divisar la protección de la ciudad se comprende que se hayan encontrado vestigios de un antiguo asentamiento romano del siglo I, en aquel momento Santander recibió el nombre de Portus Victoriae, entre los restos hay estructuras de piedra, cerámicas y monedas encontrados junto al lugar de las antiguas Caballerizas Reales.
En el acceso de entrada a mano izquierda encontrarás un pequeño trenecito turístico que hace un cómodo recorrido con una breve explicación, continuando por ese lado se llega a un mini-zoo, muy entretenido a la hora de las comidas donde pingüinos y focas marinas disfrutan de sus bocados.
Coronando el punto más alto de la suave colina se llega hasta el Palacio de la Magdalena, construido para la familia real. La consorte que lo ocupó principalmente fue Victoria Eugenia de Battenberg que era nieta de la reina Victoria, monarca del imperio británico, por tanto ella había crecido en un estricto protocolo inglés, Madrid le exigía diversos compromisos reales, la relación con su suegra era tensa, quizá fuesen razones más que suficientes para que la reina adorase los tranquilos veranos en Santander, fue ella misma quien se encargó de elegir la decoración de gran parte del palacio aunque la mayoría de los muebles se trasladaban desde Madrid todos los veranos. Se dice que el edificio cuenta con 365 ventanas para que la reina pudiese asomarse por una ventana distinta cada día del año.
Tras la imposición de la II República los reyes tuvieron que vivir en el exilio y el palacio cambió su suerte, sirvió como hospital y después residencia durante el incendio del año 1941, hoy es sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, gracias a ello Santander se convierte en la capital de la cultura española durante el verano.
Puedes hacer una visita al palacio y admirar en su interior la magnífica pintura que Sorolla pintó a la reina.
Palacio de la Magdalena. Av de la Reina Victoria, s/n, Teléfono: 942 20 30 84
De Lunes a viernes de 09:00 a 14:00.
Entrada individual Palacio de la Magdalena: 6,00 euros.
En el momento que los reyes deciden pasar los veranos en Santander la ciudad conocerá una nueva expansión desde la península de la Magdalena hacia el centro naciendo así una elegante avenida que serviría de nexo de unión, en ella se construyeron bonitas villas para los aristócratas que en su afán de seguir el modelo del rey lo acompañaban en sus vacaciones, la nueva avenida continúa llevando el nombre de la reina.
La Avenida de reina Victoria es un bonito paseo que se sitúa en un punto alto entre montaña y playas orientadas al sur, de esta forma ofrece un magnífico panorama que te irá llevando hasta los muelles y un pequeño puerto deportivo. Caminarás por una de las bahías más bellas del mundo contemplando los barcos de pescadores que regresan de faenar, tras ellos, nubes de gaviotas que acuden al olor de los pescados.
Si te apetece hacer un alto en el camino un magnífico lugar para el descanso sería la duna de Zaera, un mirador escalonado que recibe el nombre de su arquitecto y que fue construida en 2014 para el campeonato mundial de vela, casi siempre está bien ambientada.
Frente a la duna de Zaera y también en un terreno ganado al mar está el Dique de Gamazo y su caseta de bombas, considerado bien de interés cultural, su construcción en 1884 fue un reto para la ingeniería del momento y se produce debido a un notable aumento de las actividades portuarias y mercantiles. El dique no se inauguró hasta 1908 y estuvo en activo durante 81 años. En 1918 durante la primera guerra mundial recaló en él el submarino alemán UC-56 para ser reparado y permaneció en Santander todo el tiempo que duró la gran guerra.

Siguiendo tu paseo hacia Puerto Chico por el borde del muelle te toparás con las estatuas de unos niños desnudos en posición de desear saltar al agua, son los célebres raqueros. Estos personajillos están representando a unos populares muchachos de origen humilde, en ocasiones huérfanos, que en el pasado sobrevivían robando en los barcos o esperando que del desembarco salieran pasajeros y les tirasen monedas. Los viajeros para divertirse lanzaban las monedas al agua y los niños buceaban para recogerlas. Los barcos que llegaban a Santander tenían muchas veces su origen en el Reino Unido y de ahí que los tripulantes empleasen el término raquero, que en inglés significa ladronzuelo.

Continuando hacia el corazón de la ciudad llegarás hasta el Palacete del embarcadero desde donde salen embarcaciones de recreo y otras que cubren la línea con Pedreña y Somo.
El Palacete del embarcadero fue construido por el mismo arquitecto que participó en el diseño del palacio de la Magdalena, Javier González de Riancho, a quien le hicieron el encargo de una estación para pasajeros, actualmente sirve como centro de exposiciones.
Palacete del Embarcadero. Muelle de Calderón, S/N, 39003 Santander. Teléfono: 942 20 36 27
De Martes a domingo de 11.30 a 13.30 h. y de 18 a 21 h. Lunes: cerrado.
Entrada: gratuita.
Un poco más adelante la Grúa de Piedra continúa inalterable viendo pasar el tiempo desde 1900. En este momento en desuso, esta máquina distribuidora se utilizó para cargar los barcos mercantes hasta finales del siglo XX, hoy sirve como punto de encuentro para muchas citas, ay si la grúa hablase!! todo lo que podría contar…

Superando la grúa de piedra te sorprenderá el moderno Centro Botín proyectado por el arquitecto Renzo Piano quien también participó en la construcción del famoso Centro Pompidu de Paris.
El Centro cultural Botín invita a tomar sus escaleras y pasarelas voladizas para llegar a la cumbre, de esta manera los visitantes entran a formar parte de la gran obra mediante una particular interacción que convierte a todo visitante en protagonista y hace del centro cultural un lugar más singular si cabe, transformando cada momento del día en una obra distinta.
Centro Cultural Botín. Muelle de Albareda s/n Jardines de Pereda 39004 Santander. Teléfono: 942 047 147
De martes a viernes, de 10 a 14 y de 16 a 20 h. Sábados, domingos y festivos, de 10 a 20 h.
Entrada general: 8€ (9€ taquilla)
Frente al Centro Botín los Jardines de Pereda dedicados al escritor y político local José Mª de Pereda, en el centro del parque se halla una estatua-homenaje al escritor con alegorías de los personajes más famosos de sus novelas.
A pocos metros de allí sobre un leve promontorio, el cerro de Somorrostro, se halla la Catedral de la Asunción que en realidad se compone de dos iglesias superpuestas. En los cimientos de la iglesia inferior llamada del Santísimo Cristo se pueden ver antiguos restos de época romana.
La Catedral de la Asunción de Nuestra Señora es la iglesia más importante de Santander. Tiene un aspecto parecido al de una abadía ya que está edificada sobre las ruinas de un antiguo monasterio del siglo XII.
El claustro no debes dejar de visitarlo, es un agradable patio con galerías porticadas que antiguamente rodeaban un jardín de naranjos, en la actualidad hay otros árboles y un pozo en el centro, a lo largo de los pasillos se hallan varios enterramientos espectaculares, pero si algún motivo decorativo sobresale del resto son sin duda los capiteles que componen las numerosas columnas.
En los siguientes siglos al de su construcción fue ampliándose aunque con reconstrucciones ya que tubo que resistir a 3 acontecimientos que la dañaron seriamente: la explosión del Cabo Machichaco en 1893, la Guerra Civil en 1936 y el incendio de Santander en 1941.
Una vez dentro de la Catedral se puede visitar también la Torre Campanario donde está el Centro de Interpretación de la Historia de la Ciudad con una maqueta de Santander medieval y otros elementos museísticos.
Centro de interpretación de la Historia de la Ciudad. Calle Somorrostro, torre de la Catedral, 39002 Santander. Teléfono: 942 22 60 24
De 10:30 y 11:45 / 16:45 y 18:00 Cerrado domingo tarde, lunes y martes mañana
Entrada: 3€
Cerca de la catedral, cruzando la avenida dedicada a Calvo Sotelo se abre la elegante Plaza Porticada, de estilo herreriano, en la entrada principal de la plaza recibiendo al caminante se yergue la estatua del héroe nacional Pedro Velarde, famoso militar montañés que destacó en su participación contra los franceses durante la guerra de la Independencia.
Bajo la plaza porticada podrás hacer un viaje en el tiempo que te llevará al pasado medieval de Santander. Una interesante visita bien ambientada por los guías que la conducen haciendo un recorrido a las ruinas de la antigua muralla.
Centro Arqueológico de la Muralla Medieval. Plaza de Velarde. Santander. Teléfono: 942 20 30 99
Horario: 11:00-12:00-13:00 / 17:00-18:00-19:00 Cerrado de domingos tardes a martes mañanas
Entrada 3€
Accediendo por debajo de una de las arcadas de la plaza se abre otra plaza más pequeña, la Plaza del Príncipe, en ella llama la atención una extraña entrada que da paso al refugio antiaéreo. Durante la guerra civil española se construyeron distintos refugios para la protección humana contra los ataques aéreos, este refugio en concreto no fue descubierto hasta el año 2006 gracias a una restauración en el suelo de la plaza.
El refugio es apto para mayores y pequeños, salvo que seas claustrofóbico. La visita invita a una interesante lectura sobre la fortuna de no tener que haber vivido en un momento de tanta incertidumbre.
Refugio antiaéreo. Plaza del Príncipe. Santander. Teléfono: 942 20 30 99
De 11:00-12:00-13:00 / 17:00-18:00-19:00 Cerrado de domingos tardes a martes mañanas
Entrada 3€
Te aviso que el anillo cultural se compone de 3 visitas: centro de interpretación de la Historia de la ciudad, Centro arqueológico de la muralla y refugio antiaéreo. Comprando entradas conjuntas hay unas tarifas especiales.
Bono 3 Centros Anillo Cultural: 6, 00 €. Bono Anillo cultural + Palacio de la Magdalena : 11,00 €
